CENTAURA - CENTAURA
Beatriz Teresa Bustos Rinaudo
martes 6 de marzo de 2012
miércoles 29 de febrero de 2012
domingo 19 de febrero de 2012
NIÑA

¿A quién esperas niña detrás de la ventana?
De quién te escondes, ¿del amor?
Qué te ha asustado ¿acaso la vida?
De qué tienes miedo ¿del dolor?
Por qué esa lágrima titila.
¿Es por un amor perdido
o tienes temor de gritarle que lo amas...
¿Acaso él lo sabe y te ignoró?
¿Por qué esa boca y temblorosa,
está apenada por el beso
que en tu boca se marchita...sin ser flor?
No sufras niña, abre la ventana
y sabrás que la vida es bienaventuranza.
Y apostar la vida al sufrimiento
es un alto precio,
muy mal tasado, para un amor
sábado 18 de febrero de 2012
AMARTE ES...

Amarte es...
Amarte es, sentir como se desgrana
la esencia misma de la vida.
Amarte es, saber unir sin dejar cicatriz,
la más enorme herida.
Amarte es, perder la mirada en tu silencio
y saber volar en la quietud misma .
Amarte es, tener las manos abiertas cual mendigo
esperando la limosna de tu palabra incierta.
Amarte es, poder llamarte sin tocar a tu puerta
y poder oírte, hasta después de muerta.
Amarte es, ir y regresar cuantas veces sea
por espinosos caminos o perladas sendas.
Amarte es, pedir perdón y decir te amo
sin esperar repuesta
Amarte es, partir mi corazón,
darte la mitad para que sientas.
Amarte es, colocar una flor e
n tus manos frías en plena primavera.
Amarte es, darme completa,
sin mezquindad, sin frontera
Amarte es, guardar azahares
para cuando nuestro otoño venga
Amarte es, sentir sonreír a la brisa
cuando te acercas.
Amarte es, estar unidos al Todopoderoso
con el único cordel que a la verdad sujeta.
Amarte es, Dios en nosostros,
Él única esencia.
lunes 26 de diciembre de 2011
viernes 23 de diciembre de 2011
LETANÍA UNIVERSAL
ÚNICA TESTIGO

Los días hilvanas. Enhebran quillas de plata
en el horizonte de la sangre.
Lánguidas se desplazan las otoñales barcas.
El tiempo estrena su traje macilento
y uno no sabe si no es cobardía
esta quietud reinante,
o será el desierto donde la memoria
madurando a golpes, imprime la palabra.
Es este día distinto de otros días.
Puedo verme y reflejarme
en el mismo espejo que he creado.
Por momentos no sé si soy yo,
o soy la tarde que se quiebra
en mis ojos por mi descuido,
o por fugarme asombrada tras el delirante sol
hacia otros temporales.
Yo, he masticado sombras y roto la dentera.
He enajenado la mirada a otras riberas preguntándome,
por qué se obstina la arena
en complacer a todas las corrientes.
del Libro "BEBERSE EL ÚLTIMO SORBO DE LAS SOMBRAS"
NADIE

Dejó de llover y el abril se mece
entre melenas ocres.
Desde la glorieta sombras oscilantes
curiosean, luego parten.
El tiempo crueles arabescos
esculpió en las lajas
y como si fuera un dios pagano
silente y desamparada
la fuente en el jardín aguarda.
Ayer cómplice del sol trenzaba amor,
con su boca abierta y transparente oía
los cándidos secretos que le contaba.
Por arterias amarillas he regresado
a contarle mi desdicha,
a lavar las heridas que aún sangran,
a confesarle que las promesas de él fueron
aves sin rumbo, descarriadas.
Entonces no sabía que el amor clava puñales.
Entonces no sabía que el amor también engaña.
Hemos envejecido,
huellas profundas nos delatan
y como herencia del amor tenemos
las bocas secas, agrietadas.
Abril se mece, las nubes corren desquiciadas
nadie entona un himno al paisaje
que quiebre el frío de esta nada,
ni una hoja ha caído a recibirme,
la fuente, calla.
DESTELLOS DE AUSENCIA

Luna que desgranas destellos de ausencia
y por la noche vagas con tu carruaje de brumas.
Llevas la melena preñada de estrellas
y tu rostro de nácar asoma en las dunas.
¿Has visto a mi amado por alguna calle.
O bebiendo en la boca de alguna niñuela.
tal vez en un lecho entre fango y fuego.
O atravesando una huella incierta?.
Qué sabes de amores solitaria luna
si jamás te he visto llorar por amores,
noche tras noche soledad hilvanas
y a nadie le entregas tu blanca mirada.
¡Que te sientes sola!. No creas que me extraña.
Que no hay manos tibias que enlacen tu pecho.
Que nadie te besa por las noches la espalda
y nadie descorre de tus hombros el cabello!.
¡Hay luna mi luna!, que bien te comprendo,
hilachentas horas envuelven mi cuerpo
y a veces mis manos son rosas de mármol,
y es hoguera mi boca agotada en su fuego.
Llévame contigo a vagar por los cielos,
tal vez halle a mi amado por alguna senda,
quiero encontrarlo, decirle que soy su camino,
que tengo en las carnes jazmines y lirios.
¿No quieres ayudarme. No te va mi pena
o tienes envidia que alguien me quiera?.
¿Qué dice tu boca ingrata de niebla…?.
¿...Qué solo una dama tu carruaje lleva..?.
del Libro "BEBERSE EL ÚLTIMO SORBO DE LAS SOMBRAS"
GRIS TORRENCIAL

Llueve. Torrencialmente llueve.
La desnudez se ha tendido sobre el paraje
y una simbiosis de fríos cala la sangre.
Esqueletos vagabundos mis ojos,
mendigan al camino algo de nadie.
Remuevo el fondo de las sombras,
busco la última claridad.
Intento adherirme una vez más a la carne
los ultrajados jirones de mis nombres.
El amor pretérito, continuamente me traiciona, evocándome,
que no se saldan las deudas de un verano,
con heridas de mi invierno.
Llueve. Torrencialmente llueve.
Tallan mis márgenes verdugos buriles
y en las grietas de mi humanidad
canta la vida su inclemencia.
Mi razón se arrastra por vericuetos de argumentos,
donde siempre la conjunción de realidades me avasalla
Miro, sólo miro el bien sufrido de todas las verdades.
Y este cristal que me detiene…
Y este cristal de soledad pactada…
Y este cristal reflejando mi ceguera…
Y este cristal que de un prostibulario
de libertades me separa.
Llueve. Torrencialmente llueve.
Cómo duele en el pecho el latigazo de las arras.
Cómo duele el gris torrencial dentro del alma.
del Libro "BEBERSE EL ÚLTIMO SORBO DE LAS SOMBRAS"
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